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Problemas de sueño, ansiedad, migrañas, dolores… El cannabidiol (CBD) tiene muchas virtudes para nuestra salud. Pero este cannabinoide derivado del cáñamo también tiene un efecto positivo sobre un problema frecuente y bien conocido: los trastornos digestivos. ¿Cómo actúa sobre la salud intestinal? ¿Se puede utilizar para mejorar la digestión? Aquí todo lo que sabemos.

El impacto insospechado del CBD en el sistema digestivo

Al igual que el THC, el CBD es un cannabinoide, es decir, un compuesto derivado de la planta de cáñamo. Sin embargo, no produce efectos psicoactivos: aporta beneficios sin los efectos secundarios psicoacticos. El CBD es similar a los endocannabinoides, que el cuerpo produce de forma natural. Por eso es capaz de interactuar con el sistema endocannabinoide.

El sistema endocannabinoide (o SEC) está compuesto por una multitud de receptores que influyen en prácticamente todas las partes de nuestro cuerpo. Su función principal es mantener la homeostasis, es decir, un equilibrio interno estable. Para simplificarlo: si algo se desregula en tu cuerpo, el SEC intentará restablecer ese equilibrio.

¿Uno de los roles del SEC? Regular la función gastrointestinal, ya que algunos receptores se concentran en el intestino. El CBD, como cannabinoide, puede interactuar con estos receptores y contribuir a aliviar los problemas digestivos.

¿Cómo mejora el CBD la digestión?

Tomado a diario, el CBD favorece una buena salud intestinal y actúa en diferentes niveles. Vamos a detallar sus acciones.

Aliviar la inflamación intestinal

La inflamación puede afectar a diversas partes del cuerpo, incluido el intestino. Provoca trastornos digestivos como diarrea, calambres o pérdida de apetito. Según las investigaciones, el CBD se presenta como un apoyo prometedor contra la inflamación. Su efecto antiinflamatorio ayuda a calmar un intestino irritado y las molestias estomacales.

Reducir el estrés

El impacto de la ansiedad sobre la salud intestinal suele subestimarse. Conocido como «el segundo cerebro», el intestino constituye un sistema nervioso propio dotado de neuronas. El estrés provoca problemas de estómago, que a su vez aumentan el nivel de estrés: es un efecto bola de nieve. El CBD puede ayudar a romper este círculo gracias a sus beneficios calmantes sobre el sistema nervioso. De hecho, muchos consumidores lo utilizan para combatir el estrés y recuperar una sensación de relajación.

Regular el apetito

Una mala digestión se manifiesta con frecuencia en forma de hinchazón. Esta puede estar causada por comidas irregulares o platos demasiado copiosos. Según un estudio[1] de 2010, el CBD contribuye a estimular el apetito al tiempo que alivia las náuseas. Si tienes una agenda muy apretada, el CBD es un apoyo interesante para regular el apetito y limitar los trastornos digestivos.

Acompañar una enfermedad inflamatoria crónica intestinal (EII)

Este tipo de enfermedad crónica engloba patologías como el síndrome del intestino irritable, la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa. Se manifiestan con fatiga, dolores abdominales y alteraciones del tránsito intestinal (estreñimiento, diarrea). Dado que la inflamación es una de las causas, el CBD ayuda a recuperar un mayor confort. Un estudio[2] de 2013 sugiere que podría tener un impacto positivo en las personas que padecen una EII.

Reducir las náuseas

Gracias a su acción antiemética[3], el CBD favorece la reducción de las náuseas causadas por una mala digestión. Al regular la producción de ácido gástrico y reducir la inflamación del tubo digestivo, también puede aliviar los malestares estomacales.

> Lee también: El CBD, un aliado eficaz contra las náuseas

¿Cómo utilizar el CBD para facilitar la digestión?

El CBD no es un remedio milagroso, sino un complemento natural para acompañar los signos de una mala digestión y favorecer el confort intestinal. Para aprovechar sus beneficios, aquí tienes nuestras recomendaciones:

· ¿Qué formato elegir?

Infusión con CBD, aceite de CBD o cápsulas: ¡tienes donde elegir! Cada formato tiene sus ventajas e inconvenientes. El aceite de CBD es especialmente popular por su facilidad y rapidez de uso, así como por sus efectos rápidos. Las cápsulas también son muy apreciadas: al ser absorbidas por el tubo digestivo, ofrecen una dosificación precisa y son adecuadas para personas que padecen enfermedades inflamatorias como el síndrome del intestino irritable.

· ¿Qué marca elegir?

Para notar beneficios reales, tu producto con CBD debe ser de calidad y provenir de un vendedor ético. Opta por un fabricante que ofrezca productos 100 % naturales y libres de sustancias nocivas. Para demostrarlo, debe facilitar certificados de análisis realizados por laboratorios independientes.

En cb'dé, todas nuestras gamas con CBD cumplen con todas las normativas vigentes y están sujetas a controles estrictos. Comprometidos con la calidad de nuestros productos, elaboramos cada fórmula con cuidado y utilizamos cáñamo ecológico.

· ¿Cuándo tomar CBD?

El CBD puede tomarse después de una comida o en cuanto notes algún malestar digestivo. Para obtener efectos duraderos, se recomienda realizar una «pauta». El objetivo: permitir que tu sistema endocannabinoide se acostumbre a esta molécula y se reequilibre progresivamente.

· ¿Qué dosis de CBD tomar?

Si consumes CBD por primera vez, empieza con una dosis baja y auméntala progresivamente según los efectos que notes. En caso de duda, sigue siempre la dosificación recomendada en el etiquetado por el fabricante.

Fuentes:

[1] Morgan, C. J., Freeman, T. P., Schafer, G. L., & Curran, H. V. (2010). Cannabidiol attenuates the appetitive effects of Delta 9-tetrahydrocannabinol in humans smoking their chosen cannabis. Neuropsychopharmacology : official publication of the American College of Neuropsychopharmacology, 35(9), 1879–1885. https://doi.org/10.1038/npp.2010.58

[2] Esposito, G., Filippis, D. D., Cirillo, C., Iuvone, T., Capoccia, E., Scuderi, C., Steardo, A., Cuomo, R., & Steardo, L. (2013). Cannabidiol in inflammatory bowel diseases: a brief overview. Phytotherapy research : PTR, 27(5), 633–636. https://doi.org/10.1002/ptr.4781

[3] Sharkey, K. A., Darmani, N. A., & Parker, L. A. (2014). Regulation of nausea and vomiting by cannabinoids and the endocannabinoid system. European journal of pharmacology, 722, 134–146. https://doi.org/10.1016/j.ejphar.2013.09.068