También conocida como espondilitis anquilosante o enfermedad de Bechterew, la espondilitis anquilosante es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente al esqueleto axial y su parte central: la columna vertebral, el raquis y la pelvis, con las articulaciones sacroilíacas que permiten transferir las cargas entre la columna vertebral y los miembros inferiores.
Es una enfermedad que a menudo se diagnostica demasiado tarde, varios años después del inicio, ya que sus primeros síntomas suelen ser dolores en la zona lumbar y en la espalda que pueden parecer «normales». Poco conocida por el gran público, afecta sin embargo a más de 180 000 personas en Francia[1] y se desencadena principalmente en un público joven, entre los 20 y los 30 años.
Un factor común parece destacar en los pacientes afectados: el gen HLA (Human Leucocyte Antigene) B27, que explicaría la parte hereditaria y la frecuente predisposición a esta enfermedad.
Síntomas y dolores de la espondilitis: una enfermedad a menudo mal identificada
Algunos dolores son bastante característicos de la espondilitis anquilosante, como los dolores de espalda, de pelvis, de talones o incluso una intensa fatiga, aunque siempre es necesaria la opinión médica para confirmar o descartar la enfermedad.
Los dolores aparecen en forma de crisis (brotes) y pueden durar desde unas pocas horas hasta varias semanas. También pueden presentarse sensaciones de rigidez en las articulaciones (rodillas, tobillos…) o inflamación de los dedos de las manos o de los pies. La fatiga es además un factor omnipresente en los pacientes afectados.
Las molestias cotidianas suelen confundir a los pacientes, ya que la espondilitis afecta a partes del cuerpo que pueden ser dolorosas por distintos motivos (esfuerzo, actividad, una jornada larga, carga de peso…).
Sin embargo, existen algunas señales que pueden anunciar esta enfermedad crónica:
- Dolores a lo largo de la columna vertebral que se reactivan en forma de «brotes», principalmente por la noche, y que el reposo no alivia
- Rigidez articular por la mañana al levantarse, que va disminuyendo a lo largo del día
- Fatiga muy intensa, que tampoco se alivia con el reposo
- Inflamación en las extremidades
- Crisis de dolor en la espalda y la pelvis que duran mucho tiempo (varios meses)
- Dificultad para levantarse y sentarse
Las enfermedades que a menudo se confunden con la espondilitis anquilosante
Las enfermedades inflamatorias crónicas como la espondilitis anquilosante o la artritis reumatoide son poco conocidas por el gran público y a veces se confunden con enfermedades inflamatorias más comunes como la artrosis, la artritis o la gota.
Te lo explicamos todo sobre la artritis reumatoide en nuestro artículo dedicado: Artritis reumatoide y CBD
Sin embargo, la inflamación ligada a la espondilitis es muy particular, con sus brotes que pueden durar varios meses y el estado de fatiga constante en el que puede sumir al paciente.
Cuando no se tiene certeza del diagnóstico pero se presentan síntomas, se recomienda consultar a un médico de cabecera o a un reumatólogo para que se realicen análisis de sangre, radiografías, escáneres o ecografías en las distintas zonas afectadas, con el fin de establecer un diagnóstico fundamentado y poner en marcha un protocolo adecuado.
Una enfermedad cuya causa principal es la inflamación de las articulaciones
Como se ha mencionado anteriormente, la causa principal de la espondilitis es la inflamación, al igual que en la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa, que son resultado de una inflamación del intestino, salvo que en este caso se trata de una inflamación de las articulaciones y, más concretamente, de la entesis: esa parte del hueso donde los tendones, ligamentos y cápsulas se insertan y se unen.
Esta inflamación va reabsorbiéndose con el tiempo y da lugar a una osificación de la entesis, también llamada «entesofito». Esta excrecencia ósea resultante de la cicatrización de la inflamación puede obstruir las articulaciones y generar molestias y dolores durante el movimiento (al caminar, al sentarse, al cargar peso…).
Veremos ahora que el CBD es un antiinflamatorio reconocido desde hace décadas y que puede desempeñar un papel importante en el acompañamiento de la espondilitis anquilosante.
Pero además de la inflamación, la espondilitis puede provocar un engrosamiento de la membrana sinovial, que habitualmente cumple una función lubricante del cartílago en las articulaciones. La espondilitis puede generar un exceso de líquido en esta membrana, lo que puede entorpecer el buen funcionamiento de la articulación y causar dolor. En ese caso, puede estar indicada una inyección intraarticular, conocida como sinoviortesis.
La opinión científica sobre la acción antiinflamatoria y analgésica del CBD
Mecanismo de acción
El CBD es un cannabinoide que actúa sobre el organismo a través del sistema endocannabinoide central (SEC) y los receptores CB1 y CB2. Los receptores CB2 son los que más nos interesan en relación con la acción antiinflamatoria del cannabidiol, ya que están presentes en numerosas partes del cuerpo humano (articulaciones, músculos, órganos, piel…). Te explicamos de forma sencilla la interacción del CBD con la inflamación a través de su acción con distintas enzimas y receptores:
- El CBD es un agonista inverso de los receptores CB2 y actúa inhibiendo la migración de las células inmunitarias y reduciendo la inflamación
- Activa los receptores TRPV1, responsables de la regulación de varios agentes inflamatorios
- Inhibe la actividad de las enzimas COX1 y COX2, que son el origen de las prostaglandinas (mediadores de la inflamación)
- Es un antagonista del receptor GPR55 y, por tanto, reduce la producción de IL12, que es proinflamatoria
En resumen, el CBD reduce la percepción del dolor y limita el desarrollo y la propagación de la inflamación a través de su interacción con distintos receptores.
Estudio científico estadounidense: Beneficios del CBD contra la artritis y las enfermedades articulares inflamatorias
Se realizó un estudio en Estados Unidos sobre una muestra de más de 400 personas que consumían CBD para abordar patologías articulares inflamatorias como la artritis, la artrosis o la artritis reumatoide.
Los resultados son muy positivos y la encuesta puso de relieve distintos puntos de mejora relacionados con el consumo de CBD:
- Reducción del dolor
- Mejora de la función física
- Mejora de la calidad del sueño
Consulta nuestro resumen de este estudio: Estudio de caso: El CBD como apoyo en las enfermedades inflamatorias
Otros beneficios del CBD: Sueño, bienestar y relajación
Al margen de su importante acción antiinflamatoria, el cannabidiol actúa sobre la homeostasis del cuerpo humano. Es decir, tiene un papel regulador de distintas funciones como el peso, el estado de ánimo o, también, el sueño y la relajación.
Estamos convencidos de que estos beneficios son complementarios a la acción antiinflamatoria del CBD en la espondilitis, ya que permiten que el cuerpo se encuentre en un estado de bienestar general completo. Las enfermedades articulares afectan especialmente al sueño debido a los despertares nocturnos provocados por el dolor, pero también al estado de ánimo y a la fatiga. La acción reguladora del cannabidiol permite una sinergia global sobre estos distintos factores para un acompañamiento más profundo y estable de la patología.
¿Qué tipo de CBD para la espondilitis?
El CBD existe en distintas formas (aceite, cápsulas, pastillas…) y puede tener mayor o menor concentración. Cada tipo de producto con CBD tiene sus ventajas e inconvenientes, pero solo algunos son realmente interesantes para acompañar patologías como la espondilitis anquilosante. ¿Cuáles? Te los presentamos:
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Aceite de CBD: Es el producto de bienestar con cannabidiol más conocido; su vía de absorción sublingual permite obtener una de las mejores biodisponibilidades del CBD. Existe en distintas concentraciones (5 %, 10 %, 15 %, 20 %, 30 % y 40 %) y ofrece un excelente trabajo de fondo para el acompañamiento de patologías leves y graves.
Más información: Aceite de CBD: Usos y Beneficios
- Cápsulas de CBD: Las cápsulas también son muy valoradas para el acompañamiento de múltiples patologías. Desde la ansiedad hasta el sueño, pasando por las migrañas, las cápsulas resultan igualmente muy eficaces en enfermedades inflamatorias crónicas como la espondilitis. Su formulación, a menudo compuesta de CBD y otras plantas con múltiples beneficios, permite una acción global sobre el organismo y un acompañamiento profundo.
- Pastillas de CBD: También son muy eficaces gracias a una biodisponibilidad incrementada por la vía de absorción perlingua. Al igual que el aceite o las cápsulas, permiten acompañar numerosas patologías. Su concentración en cannabidiol varía entre 10 y 15 mg por pastilla. El único pequeño inconveniente es que, según varios comentarios, no resultan muy prácticas de tomar, ya que hay que ingerir varias y la textura no es muy agradable.
- Infusión con CBD: Generalmente compuestas de cannabidiol y plantas naturales con múltiples beneficios, las infusiones suelen formularse para responder a necesidades específicas (detox, sueño…). No están suficientemente concentradas en CBD como para acompañar una patología por sí solas, pero son un excelente producto complementario a la toma de cápsulas o aceite.
Estos productos no son en ningún caso medicamentos y no pueden sustituir a un tratamiento farmacológico (AINE, cortisona, paracetamol, aspirina…). Si tienes un diagnóstico establecido por un médico para la espondilitis anquilosante y se te han prescrito medicamentos, debes consultarlo con tu médico de cabecera antes de tomar CBD.
Más información: Interacciones medicamentosas y CBD (parte 7)
La opinión del equipo cb'dé: Cápsulas de CBD para acompañar la espondilitis anquilosante
Tras varios años de experiencia en el mercado del CBD, hemos recibido distintos comentarios sobre los beneficios del cannabidiol en las enfermedades articulares. El aceite de CBD se ha revelado como el producto ideal para acompañar estas patologías, y numerosas opiniones de consumidores confirman el buen funcionamiento del CBD en varios aspectos:
- Reducción del dolor
- Mejor estado de ánimo y tranquilidad mental respecto a la patología (menos estrés, menos pensamientos negativos)
- Mejora del día a día (actividades, movilidad) gracias a la reducción del dolor
- Mejora del sueño
Estos distintos comentarios y nuestros estudios sobre el tema nos han permitido ofrecer un producto específicamente formulado para el acompañamiento de las enfermedades autoinmunes inflamatorias: las Cápsulas de CBD, Cúrcuma y Jengibre para una acción global y un acompañamiento de fondo.


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Estudio de caso: El CBD como tratamiento de las enfermedades inflamatorias
¿El CBD para acompañar la artritis reumatoide?